
Quizás de esto era lo que hablaba Melba, cuando me dijo que veia un libro, un libro mío, lleno de nadie sabe que cosas...
Hoy mientras he digerido a amargos tragos el tiempo de letargo bajo el cual estuve sometida, senti el dulzor inesperado de los recuerdos, muchos rostros divagaron por mi cabeza, y como una suerte de ballet monocromático llenaron como burbujas el vaso de cerveza.
Nos reunimos para despedir a Luz, la periodista que hizo su práctica país en Comba. En realidad nos reunimos muchas veces, unos días más que otros, y es que es innegable que la sensación de apego entre los jóvenes profesionales que hemos creído en este proyecto es mucho más fuerte y estrecha; y solo se da en este contexto de lejanía, ya no hay ni tardes familiares, ni domingos dormitados, ni sopaipillas en tardes de lluvia, ni siquiera lluvia; hay rayos de sol que perfectamente pueden cocer un huevo en un par de minutos, nubes de polvo que podrían construir una cordillera más grande que la de los andes, y bichos de todo tipo....
Arañas arañitas y arañones que finalmente he terminado por respetar... ojala me pique la araña algún dia ja!..
Me duermo con dificultad... y es que estoy escribiendo... el cerro de secano que ataca mi ventana... sacude fantasmas... que dejo que me abrigen... cuando se me congela la respiración...
El cielo de comba tiene nombre, tu nombre.
=)
1 comentario:
Así es...se ve un libro..sigo esperando....se que es una tarea ardua, que se tiene que gestar, que debe anhelarse, por eso....sigo esperando....
Muxus!!!
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