Segun la literatura, la paciencia es un rasgo de personalidad madura. Esto hace que las personas que tienen paciencia sepan esperar con calma a que las cosas sucedan ya que piensan que a las cosas que no dependen estrictamente de uno hay que darles tiempo. Otros textos aseguran que: (...)"La paciencia es el valor que hace a las personas tolerar, comprender, padecer y soportar los contratiempos y las adversidades con fortaleza, sin lamentarse; moderando sus palabras y su conducta para actuar de manera acorde a cada situación"(...)
en estos días, una definicion tan fundamentalista, solo me lleva a pensar en porque no puse en ejercicios esta simbiotica capacidad de ser paciente, en situaciones de vida anterior... y que es lo que hace que hoy lo experimente... ¿que hay ahora que antes no hubo?... es una pregunta que aun no puedo responder.... es más siento que hoy hay menos....
La vida es una constante contradiccíon, y mi experiencia en ella, me reafirma mucho más esa premisa... justo anoche tube la posibilidad de decir algunas cosas que por años me habia callado... "porque pense que quizas no era importante", y es lo que siempre se piensa cuando las cosas terminan, pero la verdad es que algunas cosas jamas terminan, a no ser que una amnesia crónica te elimine todo los recuerdos... pero segun mi "filosofia" mientras existan recuerdos... existen muchas otras cosas...
Ver un par de ojos emocionados en frente... y emocionarse..diciendo... es una prueba feasciente, de que de no haber sido paciente, o cauta... no se... me hubiera anulado la posibilidad de vivir eso... aveces es mejor no decir... que decir para causar heridas.. que con el tiempo uno entiende como innecesarias....
A menudo, solo el tiempo es capaz de generar los espacios en los que reine el entendimiento... o se logren algunos cambios... respecto a eso, hay “cuentos chinos” que son ciertos como la vida misma. En uno de ellos se cuenta que érase una vez un campesino que construyó su casa frente a una montaña enorme que no le dejaba vez más allá de unos metros delante de la puerta. Cada día salía con su pala a cavar la montaña durante un rato, recogía la tierra en un canasto, y la volcaba lejos. Un día se le acercó un vecino y le preguntó en tono burlón: “¿Crees que así podrás hacer desaparecer la montaña?”. Y el campesino le contestó: “Yo, posiblemente no. Pero detrás de mí seguirán mis hijos, y después, mis nietos, y después, mis bisnietos. Y entre todos, conseguiremos rebajar la montaña”.
Las tareas largas y difíciles piden paciencia. Que no es “esperar sentado y aguantar lo que venga”, sino trabajar con constancia y con empeño, sin desesperar porque no se vean resultados inmediatos. Exige ilusión, confianza en lo que uno lleva entre manos, y una fortaleza especial.
Las cosas grandes, las que valen de verdad la pena, están cimentadas en la paciencia. Construir una gran amistad, una relación firme de pareja, exige empeño, capacidad de recomenzar y bla bla bla.... una montaña de cosas....
No hay comentarios.:
Publicar un comentario